19 de marzo de 21

Dios A Tu Lado

ƒxodo 26:1-37

 

En el libro de Daniel, hab’an tres j—venes, hombres de gran calidad, que rehusaban doblar la rodilla al ’dolo del momento.  Pero alguien estaba a su lado.

 

Daniel 3:13-25 Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con

enojo que trajesen a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Al instante fueron tra’dos estos varones delante del rey.

 

Habl— Nabucodonosor y les dijo: ÀEs verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honr‡is a mi dios, ni ador‡is la estatua de oro que he levantado?

 

Ahora, pues, Àest‡is dispuestos para que al o’r el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampo–a y de todo instrumento de mœsica, os postrŽis y adorŽis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora serŽis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; Ày quŽ dios ser‡ aquel que os libre de mis manos?

 

Estaban en Babilonia, porque el pueblo de Dios era muy rebelde, jugando con diferentes ’dolos ya por generaciones.  Esto actualmente empezando con Salom—n, y sus esposas ex—ticas.

 

Pero estos j—venes, eran de otra madera.  No ten’an miedo, no se respondieron a las presiones de nadie.  Se entendieron los preceptos y los mandamientos de la fe, y estaban dispuestos, hasta de morir, por lo que sab’an es la verdad.

 

16 Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto.

 

17 He aqu’ nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librar‡.

 

18 Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.

 

Cuando no hay nada mas fuerte que el gobierno, no hay base de la libertad de la conciencia.  Pero estos j—venes eran libres, y para el gran dictador, con su estado, supuestamente omnipotente, esto era intolerable.

 

19 Entonces Nabucodonosor se llen— de ira, y se demud— el aspecto de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, y orden— que el horno se calentase siete veces m‡s de lo acostumbrado.

 

20 Y mand— a hombres muy vigorosos que ten’a en su ejŽrcito, que atasen a Sadrac, Mesac y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo.

 

El estado, fuera del control, siempre piense que puede ordenar lo que quiere, y que tiene el poder ilimitado.

 

21 Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, sus calzas, sus turbantes y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego ardiendo.

 

22 Y como la orden del rey era apremiante, y lo hab’an calentado mucho, la llama del fuego mat— a aquellos que hab’an alzado a Sadrac, Mesac y Abed-nego.

 

23 Y estos tres varones, Sadrac, Mesac y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo.

 

24 Entonces el rey Nabucodonosor se espant—, y se levant— apresuradamente y dijo a los de su consejo: ÀNo echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey.

 

25 Y Žl dijo: He aqu’ yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningœn da–o; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses.

El rey Nabucodonosor, vio que alguien estaba al lado de estos j—venes, y estaba bien impresionado.  Y nosotros, continuando nuestro estudio del tabern‡culo, veremos que en el desierto, el pueblo ten’a a Dios, a su lado.

 

Es que Dios estaba dispuesto a morar entre ellos, viviendo en uni—n y comuni—n con su pueblo.

 

Pero teniendo Dios tan cerca puede estar un poco complicado.

Ahora regresando a los detalles.

 

1-4)  Har‡s el tabern‡culo de diez cortinas de lino torcido, azul, pœrpura y carmes’; y lo har‡s con querubines de obra primorosa.  La longitud de una cortina de veintiocho codos, y la anchura de la misma cortina de cuatro codos; todas las cortinas tendr‡n una misma medida.  Cinco cortinas estar‡n unidas una con la otra, y las otras cinco cortinas unidas una con la otra.  Y har‡s lazadas de azul en la orilla de la œltima cortina de la primera uni—n; lo mismo har‡s en la orilla de la cortina de la segunda uni—n.

 

En esta parte, ni estaban construyendo, sino que esto es solamente el plan.  Era una gran tienda, pero tenia que estar exactamente como Dios ha mandado en sus instrucciones.

 

ÀPero por quŽ?  Es que en los asuntos de la alabanza, Dios est‡ muy particular, y no va a permitir la mas minima variaci—n.  Cuando el hombre puede variar el proyecto, se va a entrar muy r‡pidamente en dise–os que distorsionen la gloria de Dios.

 

En estas cortinas, hab’an im‡genes de querubines, los ‡ngeles fuertes de protecci—n, pero eran ordenados por Dios, y no la invenci—n del hombre.

 

5-6) Cincuenta lazadas har‡s en la primera cortina, y cincuenta lazadas har‡s en la orilla de la cortina que est‡ en la segunda uni—n; las lazadas estar‡n contrapuestas la una a la otra.  Har‡s tambiŽn cincuenta corchetes de oro, con los cuales enlazar‡s las cortinas la una con la otra, y se formar‡ un tabern‡culo.

 

Todo esto era muy ornato, muy valioso, y estaban en medio del desierto.  All’ se pudieron sufrir vientos fuertes, y toda forma de lluvia, y hasta los ataques, por diferentes tribus hostiles.  Pero con Dios a su lado, ni ten’an que preocupar se por esto.

7-11) Har‡s asimismo cortinas de pelo de cabra para una cubierta sobre el tabern‡culo; once cortinas har‡s.  La longitud de cada cortina ser‡ de treinta codos, y la anchura de cada cortina de cuatro codos; una misma medida tendr‡n las once cortinas.  Y unir‡s cinco cortinas aparte y las otras seis cortinas aparte; y doblar‡s la sexta cortina en el frente del tabern‡culo.

 

Y har‡s cincuenta lazadas en la orilla de la cortina, al borde en la uni—n, y cincuenta lazadas en la orilla de la cortina de la segunda uni—n.  Har‡s asimismo cincuenta corchetes de bronce, los cuales meter‡s por las lazadas; y enlazar‡s las uniones para que se haga una sola cubierta.

 

Ahora es claro, que esta parte es mas afuera, menos fino.  Por dentro se construyeron con el oro, pero mas afuera, se empleaban el bronce.

 

Pero todo estaba protegido de la lluvia.  Las cosas preciosas  por dentro, se quedaban secos, aun en las lluvias torrenciales del desierto.

 

Muchos encuentra aqu’ un dibujo de Cristo, que vino como un carpintero, comœn y corriente, pero dentro de su ser hab’a gran tesoro.  Incalculable.

 

Y esto nos lleva a un gran punto.  El tabern‡culo estaba visible a todos, en medio del campo.  Pero no todos pudieron entrar.

 

Muchos, del pueblo de Dios solamente observaban lo de afuera, y no pudieron ni mirar al arca, ni al candelabro, ni a la mesa de los panes.

 

Era como que solamente sab’an de los tesoros, por la fe, por los reportes, y por la palabra de Dios.

 

12-14) Y la parte que sobra en las cortinas de la tienda, la mitad de la cortina que sobra, colgar‡ a espaldas del tabern‡culo.  Y un codo de un lado, y otro codo del otro lado, que sobra a lo largo de las cortinas de la tienda, colgar‡ sobre los lados del tabern‡culo a un lado y al otro, para cubrirlo.  Har‡s tambiŽn a la tienda una cubierta de pieles de carneros te–idas de rojo, y una cubierta de pieles de tejones encima.

 

 

Lo importante no era ver la gloria de todo el oro, sino que lo importante era saber, que a su lado, se ten’as el Dios omnipotente, creador del universo, que se bajaba de su gloria para morar con los hombres.

 

Y en el nuevo testamento, tenemos unos detalles sobre c—mo todo esto funcionaba.

 

Hebreos 9:6-8  Y as’ dispuestas estas cosas, en la primera

parte del tabern‡culo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto;

 

Los sacerdotes entraban, pero solamente a una porci—n.

 

pero en la segunda parte, s—lo el sumo sacerdote una vez al a–o, no sin sangre, la cual ofrece por s’ mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo; dando el Esp’ritu Santo a entender con esto que aœn no se hab’a manifestado el camino al Lugar Sant’simo, entre tanto que la primera parte del tabern‡culo estuviese en pie.

 

Hab’an reglas estrictas, tocante a todo relacionado con el culto.  Pero entrenados en tales reglas, Sadrac, Mesac y Abednego, siglos mas tardes, pudieron f‡cilmente resistir a Nabucodonosor, el hombre mas poderoso del mundo.

 

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Ahora la parte que sigue, ser‡ la estructura, de palos y de tablas de madera, porque en el desierto, esa iglesia port‡til ten’a que resistir todo viento tormentoso.

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15) Y har‡s para el tabern‡culo tablas de madera de acacia, que estŽn derechas.

 

Esa madera era muy fuerte, aunque no era pesada para llevar.  El oro s’, pero no esta madera.  Y de los termites, olv’dalo, esa madera era casi indestructible.

 

16-18) La longitud de cada tabla ser‡ de diez codos, y de codo y medio la anchura.  Dos espigas tendr‡ cada tabla, para unirlas una con otra; as’ har‡s todas las tablas del tabern‡culo.  Har‡s, pues, las tablas del tabern‡culo; veinte tablas al lado del mediod’a, al sur.

Tenemos aqu’, muchos detalles, como ten’amos detalles por capitulo tras capitulo al fin del libro de Ezequiel.

 

Supongo que uno pudiera aborrecer se, y estar un poco impaciente con todo esto, aun siendo la palabra de Dios.

 

pausa

 

Y actualmente hab’an en estos momentos, personas perdiendo su paciencia, esperando a MoisŽs tanto tiempo en el monte.

 

ƒxodo 32:1 Viendo el pueblo que MoisŽs tardaba en

descender del monte, se acercaron entonces a Aar—n, y le dijeron: Lev‡ntate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este MoisŽs, el var—n que nos sac— de la tierra de Egipto, no sabemos quŽ le haya acontecido.

 

Se faltaban la paciencia.  Y lejos del esp’ritu de, Sadrac, Mesac y Abednego, estos no solamente no iban a resistir la idolatr’a, sino que iban a presionar a Aaron, a producir les un becerro de oro.

 

Todo esto mientras MoisŽs estaba lentamente recibiendo todas estas instrucciones, de la boca de Dios.

 

Dios estaba preparando se a morar a su lado, pero ellos deseaban mas bien un becerro de oro a su lado.  ÀY tu?

 

19-24) Y har‡s cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas; dos basas debajo de una tabla para sus dos espigas, y dos basas debajo de otra tabla para sus dos espigas.  Y al otro lado del tabern‡culo, al lado del norte, veinte tablas;

y sus cuarenta basas de plata; dos basas debajo de una tabla, y dos basas debajo de otra tabla.  Y para el lado posterior del tabern‡culo, al occidente, har‡s seis tablas.

Har‡s adem‡s dos tablas para las esquinas del tabern‡culo en los dos ‡ngulos posteriores;  las cuales se unir‡n desde abajo, y asimismo se juntar‡n por su alto con un gozne; as’ ser‡ con las otras dos; ser‡n para las dos esquinas.

 

Ten’an que gastar mucho oro, y mucha plata para levantar esa iglesia tan costosa.  Pero Dios supl’a todo, cuando salieron de Egipto, solamente pidiendo a sus vecinos.  As’ que no era una gran carga, porque Dios ha anticipado todo.

 

Con Dios, a veces las cosas tomen su tiempo.  Yo recuerdo cuando la cuidad dijo que Žramos aqu’ en este edificio, ilegalmente, porque ni es la zona para una iglesia.

 

Y tuvimos que hacer muchos tramites, pagar dinero, y hasta hacer planes de arquitectura, y mandar cartas a todos los due–os de los edificios aqu’ alrededor.  pausa

 

Pero nuestro Dios, estaba a nuestro lado, y hasta nos mandaba una arquitecta, que nos hizo los planes.

 

25-30) De suerte que ser‡n ocho tablas, con sus basas de plata, diecisŽis basas; dos basas debajo de una tabla, y dos basas debajo de otra tabla.  Har‡s tambiŽn cinco barras de madera de acacia, para las tablas de un lado del tabern‡culo,

y cinco barras para las tablas del otro lado del tabern‡culo, y cinco barras para las tablas del lado posterior del tabern‡culo, al occidente.

 

Y la barra de en medio pasar‡ por en medio de las tablas, de un extremo al otro.  Y cubrir‡s de oro las tablas, y har‡s sus anillos de oro para meter por ellos las barras; tambiŽn cubrir‡s de oro las barras.  Y alzar‡s el tabern‡culo conforme al modelo que te fue mostrado en el monte.

 

Ahora con toda la estructura establecida, el dise–o va a concluir, con unos velos, o sea velos ornatos de la separaci—n.

 

31-33) TambiŽn har‡s un velo de azul, pœrpura, carmes’ y lino torcido; ser‡ hecho de obra primorosa, con querubines;

y lo pondr‡s sobre cuatro columnas de madera de acacia cubiertas de oro; sus capiteles de oro, sobre basas de plata.

Y pondr‡s el velo debajo de los corchetes, y meter‡s all’, del velo adentro, el arca del testimonio; y aquel velo os har‡ separaci—n entre el lugar santo y el sant’simo.

 

El velo de la separaci—n duraba por siglos, hasta el tiempo de Cristo.  Y cuando Žl se muri—, el velo de la separaci—n se rotaba por si mismo.

Mateo 27:51    Y he aqu’, el velo del templo se rasg— en dos,

de arriba abajo; y la tierra tembl—, y las rocas se partieron.

 

Esto quiere decir que ya hay acceso a Dios, para ti, y no solamente para el sumo sacerdote, una vez al a–o, con sangre.

 

Ahora el precio ha sido pagado para ti, para tener tu Dios a tu lado, toda la vida.

 

Pero aun ahora, tenemos que estar muy cuidadoso con la santidad, especialmente en todo relacionado con la alabanza.

 

34) Pondr‡s el propiciatorio sobre el arca del testimonio en el lugar sant’simo.

 

Otra vez el propiciatorio hablaba de la sangre de la expiaci—n.  Lo que pagaba por el pecado, permitiendo un ser corrompido, a estar cerca de un ser, infinitamente santo.

 

35) Y pondr‡s la mesa fuera del velo, y el candelero enfrente de la mesa al lado sur del tabern‡culo; y pondr‡s la mesa al lado del norte.

 

La mesa, otra vez tenia los panes, representando la provisi—n de Dios para su pueblo.

 

36-37) Har‡s para la puerta del tabern‡culo una cortina de azul, pœrpura, carmes’ y lino torcido, obra de recamador.  Y har‡s para la cortina cinco columnas de madera de acacia, las cuales cubrir‡s de oro, con sus capiteles de oro; y fundir‡s cinco basas de bronce para ellas.

 

En fin, los planes eran muy extensos, y recibiendo los costaba mucho tiempo.  Y el pueblo abajo ya estaba algo impaciente, y clamando por otra forma de alabanza, algo mas semejante a lo que han visto por cuatro siglos en Egipto.

 

========================= Conclusi—n ======================

 

Ahora podemos concluir, relacionando esto, un poco a nuestros tiempos.

 

En realidad, todos andan adorando algo.  Hasta los que produc’an los premios Grammy, por ejemplo, aqu’ en los estados unidos.  Y los que participaban en ellos.

 

Yo no los miraba, no tengo ni tiempo ni deseo para observar los.  Pero he escuchado reportes.

 

La Biblia nos ense–a que hasta estos, en un sentido son religiosos.  Vamos a concluir conÉ

 

 

Romanos 1:21-27 Pues habiendo conocido a Dios, no le

glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio coraz—n fue entenebrecido.

 

En los Emmys, hay personas que han recibo diferentes talentos de parte de Dios, pero no ofrecen la gratitud a Dios por esto, sino que tienen otro concepto del culto.

 

Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrœpedos y de reptiles.

 

Es que se hacen cosas que no tienen sentido, pero s’ tiene sentido cuando entiendes que Dios los ha entregado a toda forma de inmundicia.  En vez de glorificar a Dios, se dedican a su amor por la criatura, y sus demonios.

 

Por lo cual tambiŽn Dios los entreg— a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre s’ sus propios cuerpos,

 

Su deseo es practicar toda forma de perversi—n, porque habiendo rechazado al Dios tres veces santo, sus mentes ya est‡n contaminadas, pausa, reprobadas.

 

25 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. AmŽn.

 

Sus obras son una forma de culto, es religioso, pero es sumamente maldecido.

 

26-27 Por esto Dios los entreg— a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo tambiŽn los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros,

 

cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en s’ mismos la retribuci—n debida a su extrav’o.

 

Se tratan hasta de incorporar esto en las leyes, de nuestra cultura, ya que los Cristianos son cada vez mas retirados en nuestra cobard’a.

 

Es alarmante lo que hacen en la televisi—n, pero tiene sentido, mirando todo esto con la luz de las escrituras.

 

Y si es tu deseo no estar consumido en la cultura corrosiva, maldecida, entregada a la destrucci—n, y si es tu deseo mas bien seguir al Dios tres veces santo, aun cuando puede ser dif’cil, a veces, en una cultura tan oscura, puedes pasar en unos momentos, y oraremos contigo.

 

Vamos a Orar