14 de julio de 19

La Libertad De La Ley

Santiago 1:22-26

 

En este pa’s, en el cuatro de julio, se celebran un d’a de independencia.  Y claro, muchos pa’ses tienen su d’a de independencia, de una forma de colonizaci—n, pero cuando esto pas— aqu’, muchos ya estaban bien maduros en la fe Cristiana.

 

Y siendo maduros en su entendimiento de las escrituras, hablaban mucho de la libertad.

 

Uno famoso Patrick Henry, tenia una lema famosa en que se gritaba, ŇO dame la libertad, o dame la muerte.Ó

 

Se tomaron muy en serio el concepto de la libertad.

Pero quŽ es la libertad?  Como la podemos entender, b’blicamente.

 

Hasta la fecha en Filadelfia, tienen una campana famosa que lleve el nombre, ŇLa campana de la libertad   Y sobre la campana hay una inscripci—n, que viene del libro de Lev’tico en la Biblia que diceÉ

 

Lev’tico 25:10 Y pregonarŽis libertad en

               la tierra a todos sus moradores.

 

Es que, siendo maduros en la fe, vieron una relaci—n entre la libertad, y la santa ley de Dios.

 

Y con esa breve introducci—n, podemos ir a nuestro texto de hoy, que viene del libro de Santiago.

 

El libro de Santiago ha sido, a veces un libro controversial.  Es que Santiago era tambiŽn muy maduro en la fe, y hab’an hermanos, siempre, que no entendieron lo que Žl estaba diciendo.

 

Otros han dicho que era muy sabio, y que su libro era como los proverbios pero del nuevo testamento.  Pero vamos a considerar una porci—n empezando conÉ

 

1:22) Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, enga–‡ndoos a vosotros mismos.

 

 

 

A lo mejor muchos ya est‡n familiarizados con este punto, que es posible ser oidor la palabra, no poniendo nada en practica, y te enga–es a ti mismo.

 

Es un buen estudio, pero no ser‡ mi Žnfasis hoy d’a.

 

23) Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, Žste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.

 

Esto si puede ayudar nos hoy.  Se compara la ley de Dios con un espejo.  Y si uno tiene la cara sucia, se puede emplear el espejo para ver el problema.

 

Pero una vez viendo la suciedad, no se emplea a un espejo para limpiarte.  Sino que te agarras el agua y el jab—n.

 

De la misma manera, la Sante Ley de Dios puede ayudar te a ver que est‡s sucio, espiritualmente, pero no vas a lavarte con la Ley, sino que te lavar‡s en el bautismo, que representa estar lavado en la sangre preciosa de Cristo Jesśs.

 

24) Porque Žl se considera a s’ mismo, y se va, y luego olvida c—mo era.

 

Esto seria como uno que escuchando algo de la ley en una predicaci—n de la palabra, y hasta sintiendo algo de la convicci—n, pero saliendo del servicio, olvidando todo.

 

Y lo hace sin deseo alguno de aplicar lo que acaba de descubrir, de si mismo.

 

25) Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, Žste ser‡ bienaventurado en lo que hace.

 

Aqu’ es el grano del mensaje de hoy.  Se ve claramente que la Ley de Dios es como un espejo.  Pero despuŽs Santiago dijo algo radical.  Se llamaba la ley de Dios Ňla perfecta ley, la de la libertadÓ.

 

Y no solamente lo hace aqu’, sino tambiŽn en el capitulo dos.

 

Santiago 2:12  As’ hablad, y as’ haced, como los que habŽis

de ser juzgados por la ley de la libertad.

 

Si te escuches a la voz del diablo, Žl dir‡, ŇImposible, Ŕla ley?, al contario, no tiene nada que ver con la libertad, sino que si quita tu libertad.  Si tu quieres la libertad, mejor buscas el dinero.  Con suficiente dinero s’ tendr‡s la libertad, pero no con una ley antigua y anticuadaÓ

 

Y por supuesto, hoy d’a, hay millones dentro y fuera de las iglesias que son mas de acuerdo con la opini—n del diablo, que con las declaraciones de la santa palabra de Dios.

 

26) Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que enga–a su coraz—n, la religi—n del tal es vana.

 

Nuestra Žpoca es una de muchos que tienen una religi—n vana.

 

Precisamente porque han escuchado la voz del diablo por medio del cine, o la televisi—n, o la mśsica mundana, el Internet, o por supuesto, las escuelas del gobierno.  Y aunque asistan a las iglesias, en muchos casos, su conocimiento de las escrituras es m’nimo.

 

------------------------- Doctrina ------------------------

 

Bueno, salen muchas preguntas sobre este estudio breve.

 

ŔAntes que nada, quŽ es la libertad, y como es posible que haya una relaci—n entre la libertad y la Santa Ley de Dios?

 

ŔY si la ley de Dios nos ayude a alcanzar la libertad, de seremos libres?

 

1) ŔQue es la libertad?

 

La respuesta es un poco complicada.  Los libres desean vivir sin el control de otros.  Quieren la capacidad de hacer sus propias decisiones.

 

ŔPero hay una libertad sin restricciones?  ŔEs posible?

 

En Francia, śltimamente muchos han salido a las calles para protestar, y algunos han quemado caros, motocicletas, y hasta han quebrantado los vidrios de una tiendas.

 

ŔEs esto una expresi—n de la libertad?  ŔY que tal la libertad de los due–os de las tiendas, o los due–os de los caros, que eran quemados, dejando a los que protestaban la libertad de expresar se como querr’an.

Aun cuando se protestan simplemente en las calles, tal vez quemando llantas, sin violencia,

 

ŔQue pasa con los que tienen prisa, pero tienen que esperar hasta que las calles sean desbloqueadas?

 

El concepto la libertad no es tan f‡cil, porque la expresi—n de la libertad de uno, puede afectar la libertad de otro.

 

Y r‡pidamente se ve que la libertad tiene alguna relaci—n con la ley, aun con las leyes de los hombres.

 

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Otros ejemplos contempor‡neos.

 

Muchos, escuchando al diablo creen que la libertad solamente viene con el dinero, mucho dinero.  Y con dinero infinito se tendr’a la libertad infinita.

 

Pero es un enga–o que vine del padre de las mentiras.

 

En este momento hay un rico en la c‡rcel en Nuevo York.  Se llama Jeffrey Epstein.  Se tiene tanto dinero que es due–o de una isla en el caribe.  Tiene aviones para llevar se de un lugar a otro.  Y por supuesto, cuando tiene problemas tiene los abogados mas poderosos del mundo para ayudar le.

 

Pero ese rico, pensando que su libertad era infinita, pasaba gran parte de su vida abusando a se–oritas, que no eran de edad.  Y ahora, est‡ pudriendo en la c‡rcel, y si se pudiera salir, ni se pudiera caminar por las calles, porque seria atacado por el publico.

 

De la manera dura, ha aprendido que hay una relaci—n entra la libertad, y la Santa ley de Dios.  pausa

 

Y en este lado del pa’s, tenemos a Joaqu’n Naason Garc’a, l’der de la secta ŇLuz Del MundoÓ, que viene de Guadalajara Jalisco.

 

Ese hombre tambiŽn cre’a que tenia la libertad infinita, con su fama y su fortuna, con millones de seguidores.

 

Pero como Jeffrey Epstein, se cre’a que era libre de abusar ni–as j—venes, que no eran de edad, y tambiŽn pasa su tiempo ahora pudriendo tras la rejas, disfrutando muy poca libertad, su fama y su fortuna, no obstante.

As’ que en nuestro texto, Santiago dijo algo profundo.

 

Santiago 1:25  Mas el que mira atentamente en la perfecta

ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, Žste ser‡ bienaventurado en lo que hace.

 

Realmente no hay mas autores en el nuevo testamento llamando la ley de Dios, la ley de la libertad.

 

Cristo dijo cosas semejantes.

Juan 8:31-32   Dijo entonces Jesśs a los jud’os que hab’an

cre’do en Žl: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, serŽis verdaderamente mis disc’pulos; y conocerŽis la verdad, y la verdad os har‡ libres.

 

Dice que su palabra tenia el poder de hacer uno libre, pero no presento precisamente la relaci—n entre la ley, y la libertad, como Santiago.

 

San Pablo hablaba mucho de la libertad.

 

G‡latas 5:1    Estad, pues, firmes en la libertad con que

Cristo nos hizo libres, y no estŽis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

 

Esto nos ayuda mucho, porque veamos que es deseable estar libres del yugo de esclavitud, un yugo ofrecido de parte del mundo, la carne y el diablo.

 

Y Pablo entend’a el uso de la ley como un espejo, para ver los defectos.

 

Romanos 7:7    ŔQuŽ diremos, pues? ŔLa ley es pecado? En

ninguna manera. Pero yo no conoc’ el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciar‡s.

 

Aqu’ se ve claramente que la ley te da informaci—n valiosa, para avanzar en tu santificaci—n, y esto es seguramente el camino a la libertad.

 

Muchos predicadores cuando vienen a esa ense–anza sobre la ley perfecta de la libertad, crean que es un concepto del nuevo testamento, que no es nada mas que el evangelio.

Pero esto es muy ingenuo, porque el mismo aparece en el testamento antiguo.

Primero de la perfecci—n de la leyÉ

Salmos 19:7    La ley de Jehov‡ es perfecta, que convierte el

alma; El testimonio de Jehov‡ es fiel, que hace sabio al sencillo.

 

Otra vez te puedes ver que en la ley de Dios, ha informaci—n vital, para ayudarte.

 

Pero en cuanto a la libertad, dice en otro salmoÉ

 

Salmos 119:44-45     GuardarŽ tu ley siempre,

Para siempre y eternamente.

 

Y andarŽ en libertad,

Porque busquŽ tus mandamientos.

 

A lo mejor, Santiago tom— su punto de aqu’.  Otros, ingenuos no entiendan lo que dijo, porque simplemente no han analizado las escrituras, con diligencia.

 

Pero es claro aqu’, que hay una relaci—n entre la ley de Dios, y una libertad verdadera.

 

Y andarŽ en libertad,

Porque busquŽ tus mandamientos.

 

La salvaci—n viene de Cristo Jesśs, y Cristo Jesśs empleaba la ley, mucho en sus ense–anzas.

 

Juan 8:34-36   Jesśs les respondi—: De cierto, de cierto os

digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.

 

Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo s’ queda para siempre.

 

As’ que, si el Hijo os libertare, serŽis verdaderamente libres.

 

------------------------ Aplicaci—n -----------------------

 

Bueno, tratŽ de contestar la pregunta, ŇŔQue es la libertad?Ó

Es un concepto B’blico, que realmente no es tan simple.  Y solamente Dios tiene la libertad infinita.  Muchos hombres desean la libertad infinita simplemente porque escuchan a las palabras del diablo.  pausa 

 

 

 

Pero para el hombre, la libertad siempre tiene sus limites, y te puedes conocer estos limites, estudiando, y aplicando La Santa Ley de Dios, o sea, la perfecta ley, la de la libertad, como dice Santiago en nuestro texto.

 

Y ya cerrando, vamos a considerar unas de las cosas de que somos libres por la ayuda de esa ley perfecta.

 

1) Podemos estar libres de la ignorancia, que representa un gran peligro en nuestros tiempos, como dijo Pablo enÉ

 

Efesios 4:17-19 Esto, pues, digo y requiero en el Se–or:

que ya no andŽis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,

 

teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su coraz—n;

 

los cuales, despuŽs que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.

 

Hoy en d’a, muchos ni pueden distinguir entre lo bueno y el malo, no hay manera de hacer esto para ellos.  Solamente tienen las preferencias personales, o las de su grupo.  Y aun estas preferencias cambian constantemente.

 

2) Podemos estar libres del temor.

 

Muchos teman todo, hasta la muerte.  Pero conociendo a Cristo, y la manera en que Žl te puede ense–ar la ley verdadera, y como guardar la, aun que no lo har‡s perfectamente.  Pero tendr‡s el perd—n cuando te falles, y vivir‡s en la confianza sin temor a nada, ni a nadie aparte de tu Dios, en una forma de referencia.

 

3) Podemos vivir libres de la miseria.

 

Muchos vivan en la miseria, porque ni entiendan cuando pecan.

 

Vivan en medio de hechizos como con la santa muerte, o los s’quicos.  Andan violando la Santa Ley de Dios y pagando las consecuencias mas y mas.

 

Hermanos la ley de Dios es algo que simplemente no te puedes escapar.

 

Si tienes una pregunta sobre el pecado, la palabra dice.

 

1 Juan 3:4 Todo aquel que comete pecado, infringe tambiŽn

la ley; pues el pecado es infracci—n de la ley.

 

ŔTienes una pregunta sobre el amor?  Pues no puedes entender el amor, correctamente, si no sabes algo de la ley.

 

Romanos 13:8-10 No deb‡is a nadie nada, sino el amaros

unos a otros; porque el que ama al pr—jimo, ha cumplido la ley.

 

Porque: No adulterar‡s, no matar‡s, no hurtar‡s, no dir‡s falso testimonio, no codiciar‡s, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amar‡s a tu pr—jimo como a ti mismo.

 

El amor no hace mal al pr—jimo; as’ que el cumplimiento de la ley es el amor.

 

4) Podemos vivir libres de la consecuencias graves de las malas decisiones.

 

Ya mencionŽ a Joaqu’n Naason Garc’a, y a Jeffrey Epstein, hombres ricos que ten’an todo, segśn la perspectiva del mundo. 

 

Pero andaban lejos de la sabidur’a de la perfecta ley, la de la libertad.

 

Y ahora sus vidas est‡n destruidas para siempre.  Y ellos solamente son ejemplos bien conocidos de nuestro tiempo.

 

Hay millones viviendo en las prisiones, o en las calles con los desamparados, que deseaban la libertad, pausa, pero jam‡s entendieron que siempre hay una relaci—n entre la libertad y la Santa Ley de Dios.

 

Finalmente

4) Lay ley, puede ayudar te a estar libre de una eternidad en el infierno.

 

 

La gente no van al infierno porque tienen la religi—n equivocada, sino que la gente van al infierno para pagar por su vida de pecado. 

 

Cristo, con su sangre puede salvarte de tu pecado, pero sin la ley, ni sabr‡s quŽ es el pecado, y que es la justicia.  Por esto, la ignorancia puede estar eternamente peligrosa.

 

Y si tu, hermano, amigo, joven, deseas vivir en la sabidur’a de la ley, la perfecta ley, la de la libertad, puedes pasar en unos momentos y oraremos para ti.

 

Vamos a Orar