24 de noviembre de 18

 

El Limite De La Paciencia De Dios

Lucas 13:6-9

 

En la Biblia, en las Santas Escrituras, nuestro Dios est‡ presentado como un ser de gran paciencia.  Por esto hay personas que pueden vivir muchos a–os en la perversidad, en la pura rebeli—n, con poca consecuencia aparente.

 

2 Pedro 3:9    El Se–or no retarda su promesa, segœn algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

 

A veces podemos ver personas llegando a la fe, que han tenido madres, abuelas, u otros seres queridos orando por ellos hasta por dŽcadas.

 

Cuando ellos vienen a la fe, todo parece como lo mas natural, pero no se ve las noches de angustia y de lagrimas de las madres, los t’os orando por estas personas perdidas.

 

Por esto, Dios no castiga siempre con prontitud, sino que se deja pasar tiempo, antes de realmente traer una gran tragedia.  Y la persona que anda en su carnalidad puede malentender esa paciencia extendida.

 

EclesiastŽs 8:11     Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el coraz—n de los hijos de los hombres est‡ en ellos dispuesto para hacer el mal.

 

Es f‡cil para el enga–ado, para la persona espiritualmente ciega por obra del diablo, es f‡cil para tales personas malentender la paciencia de Dios.

 

Pero de todos modos la paciencia est‡ all’.

 

Salmos 86:15   Mas tœ, Se–or, Dios misericordioso y

clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad.

 

Mientras otros est‡n orando, tal vez para ti, Dios anda esperando tu arrepentimiento, tu conversi—n verdadera, aunque sigues da–ando tu alma por la mientras.

No es ninguna alegr’a para Dios venir con castigos duros, sino que es el gozo de su coraz—n, ver un hombre, una mujer, volver en si y regresar a la vida limpia y sensata.

 

Ezequiel 33:11 Vivo yo, dice Jehov‡ el Se–or, que no quiero

la muerte del imp’o, sino que se vuelva el imp’o de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; Àpor quŽ morirŽis?

 

Es mas claro que el agua, que Dios es paciente, que Dios prefiere no castigar, que Dios casi siempre est‡ esperando un poquito mas.

 

Que Dios sabe que hay t’as, abuelos, padres orando por hijos que han desviado del camino de la santidad.

 

Pero como predicadores del evangelio, es nuestra responsabilidad, informarles tambiŽn, que la paciencia de Dios tiene su limite.

 

Por esto Cristo ense–— en el libro de Lucas.

 

Lucas 13:6-9   Ten’a un hombre una higuera plantada en su

vi–a, y vino a buscar fruto en ella, y no lo hall—.

 

Y dijo al vi–ador: He aqu’, hace tres a–os que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; c—rtala; Àpara quŽ inutiliza tambiŽn la tierra?

 

ƒl entonces, respondiendo, le dijo: Se–or, dŽjala todav’a este a–o, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone.  Y si diere fruto, bien; y si no, la cortar‡s despuŽs.

 

Se ve aqu’, que Dios es paciente, que Dios puede esperar mucho tiempo.  Pero aun en esta par‡bola, se ve que la paciencia de Dios estaba llegando a su fin.

 

Tarde o temprano, normalmente tarde, para cada persona viviendo en la rebeli—n, continuando en sus forninaciones, en sus idolatr’as, en su avaricia y su robo, en su gran red de mentiras, tarde o temprano la paciencia de Dios, en cada caso, llegar‡ a su fin.

 

 

 

Es como los dos atributos de Dios, su misericordia, y su justicia estaban en un lucha, y la misericordia otra vez logr— un poco mas tiempo, pero despuŽs de esto hasta la misericordia estaba dispuesta a ceder que, sin el arrepentimiento verdadero, la justicia llevar’a su curso.

 

TambiŽn en el libro de Romanos, San Pablo hablaba de la manera en que muchos hombres necios malentiendan la paciencia de Dios.

 

Romanos 2:4-11 ÀO menosprecias las riquezas de su

benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te gu’a al arrepentimiento?

 

5 Pero por tu dureza y por tu coraz—n no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el d’a de la ira y de la revelaci—n del justo juicio de Dios, el cual pagar‡ a cada uno conforme a sus obras:

 

7 vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad,  pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia;

 

9 tribulaci—n y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el jud’o primeramente y tambiŽn el griego,  pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al jud’o primeramente y tambiŽn al griego;  porque no hay acepci—n de personas para con Dios.

 

La misericordia, la paciencia de Dios existan, pero no est‡n all’ para dejar te pasar mas tiempo en el lodo de la depravaci—n, sino que la paciencia de Dios est‡ expresada para llamar te a un arrepentimiento r‡pido y completo.

 

El punto claro es que es posible agotar, la paciencia de Dios, continuando en la vida de pecados groseros.

 

 

 

 

 

 

 

Lucas 13:6-9   Ten’a un hombre una higuera plantada en su

vi–a, y vino a buscar fruto en ella, y no lo hall—.

 

7 Y dijo al vi–ador: He aqu’, hace tres a–os que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; c—rtala; Àpara quŽ inutiliza tambiŽn la tierra?

 

8 ƒl entonces, respondiendo, le dijo: Se–or, dŽjala todav’a este a–o, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone.  Y si diere fruto, bien; y si no, la cortar‡s despuŽs.

 

Amigo, no es sabio dejar tu reconciliaci—n con Dios a otro d’a a otro tiempo, simplemente porque es un tema incomodo.

 

Esto hizo un rey famoso en la Biblia.

 

Hechos 24:24-25 Algunos d’as despuŽs, viniendo FŽlix

con Drusila su mujer, que era jud’a,

llam— a Pablo, y le oy— acerca de la fe

en Jesucristo.

 

Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, FŽlix se espant—, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamarŽ.

 

Esto es el gran error, el error fatal que muchos cometan.

 

Cuando escuchan de cosas incomodas como el dominio propio, la justicia y el juicio venidero, dicen Òotro d’aÓ cuando tengo un momento oportuno lo voy a considerar, pero ahora no.

 

Cuando deber’amos de llamar en oraci—n ferviente por el poder de arrepentir nos mientras hay aun tiempo y voluntad.

 

Debemos de rogar como el ciego Bartimeo en el libro de Marcos.

 

Marcos 10:47   Y oyendo que era Jesœs nazareno, comenz— a

dar voces y a decir: !!Jesœs, Hijo de David, ten misericordia de m’!

 

 

 

Pero en vez de responder as’ con urgencia, muchos lo dejan una y otra vez para otra ocasi—n mas oportuno que probablemente no va a venir.   Y como podemos ver en la par‡bola de Cristo, la paciencia de Dios est‡ poco a poco acabando para el pecador.

 

Lucas 13:6-9   Ten’a un hombre una higuera plantada en su

vi–a, y vino a buscar fruto en ella, y no lo hall—.

 

Y dijo al vi–ador: He aqu’, hace tres a–os que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; c—rtala; Àpara quŽ inutiliza tambiŽn la tierra?

 

ƒl entonces, respondiendo, le dijo: Se–or, dŽjala todav’a este a–o, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone.  Y si diere fruto, bien; y si no, la cortar‡s despuŽs.

 

Amigo, Se–ora, joven, no lo arriesgas, ven a Cristo ahora, para que no se digan mas tarde de ti como la higuera sin fruto.

c—rtala; Àpara quŽ inutiliza tambiŽn la tierra?

 

Es posible que alguien va a escuchar este breve mensaje hoy d’a, y simplemente ignorar lo, pero despuŽs llegar pronto al borde de la muerte, pero en vez de poder poner su vida en orden, por haber rechazado la llamada tantas veces, solamente vas a escuchar una a otra vez, en su concienciaÉ

 

c—rtala; Àpara quŽ inutiliza tambiŽn la tierra?

 

c—rtala; Àpara quŽ inutiliza tambiŽn la tierra?

 

c—rtala; Àpara quŽ inutiliza tambiŽn la tierra?

 

No lo arraigas amigo, hoy, ahora es el momento de venir a Cristo, y no esperar hasta el ultimo momento, cuando estar‡ seguramente muy tarde.

 

Hebreos 12:14 Seguid la paz con todos, y la santidad,

sin la cual nadie ver‡ al Se–or.

 

ÁAmen!