2 de septiembre de 18

Gloria En Lugar De Ceniza

Isa’as 61:1-11

Introducci—n

Para celebrar nuestro Se–or Cristo Jesœs en la Santa Cena, tenemos hoy d’a un texto que es, ideal.

 

Es que tenemos un texto que nos explica lo que Cristo vino para hacer para nosotros, y por medio de nosotros para levantar a otros.

 

1) El Esp’ritu de Jehov‡ el Se–or est‡ sobre m’, porque me ungi— Jehov‡; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de coraz—n, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la c‡rcel;

 

Hemos considerado muchas veces ya, el eunuco en el libro de hechos que estaba leyendo Isa’as, cuando el Esp’ritu mand—  Felipe a guiar lo, y tenia la pregunta muy relevante.

 

Hechos 8:34    Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te

ruego que me digas: Àde quiŽn dice el profeta esto; de s’ mismo, o de algœn otro?

 

Esto es una pregunta muy normal para el libro de Isa’as, porque tenia una aplicaron para los que primeramente recibieron la profec’a, y tiene otra aplicaci—n para los que vivan en la luz de la llegada de Cristo.

 

Los que primeramente escucharon esto, recibieron esperanza, animo, consolaci—n durante un tiempo muy triste.

 

Eran abatidos, por las guerras, por las consecuencias de siglos de rebeli—n y corrupci—n, como pueblo de Dios.  Pero jam‡s estaban abandonados.

 

Iban a estar cautivos bajo Babilonia, pero iban a estar libertados mas tarde.

 

Iban a vivir como conquistados, algunos en la pura esclavitud, otros en diferentes formas de c‡rceles o de prisiones.  En fin, eran un pueblo desesperado por unas buenas nuevas.

 

Pero como veremos en unos momentos, tenemos poderosas pruebas de que esto tambiŽn est‡ hablando a los Cristianos mas tarde.

1) El Esp’ritu de Jehov‡ el Se–or est‡ sobre m’, porque me ungi— Jehov‡; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de coraz—n, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la c‡rcel;

 

El Esp’ritu de Jehov‡ el Se–or est‡ sobre m’

 

Esto habla de Cristo, completamente equipado para cumplir todo su ministerio.

 

me ha enviado a predicar buenas nuevas

 

Gran parte del ministerio de Cristo era predicar.  La fe viniendo por el o’r.  Y esto es algo que Cristo tambiŽn est‡ haciendo por medio de nosotros.

 

a vendar a los quebrantados de coraz—n

 

En la vida Cristiana, jam‡s tenemos la promesa de una vida sin aflicciones, pero s’ hay promesas de uno que vendr‡ para vendar tu coraz—n quebrantado, en medio de tus aflicciones.

 

Y a lo mejor hay hermanos aqu’ hoy d’a, que necesitan esto, y es mi oraci—n que esto pasara por medio de la Santa Cena, para los que vinieron hoy d’a, con corazones quebrantados.

 

publicar libertad a los cautivos

 

En un mundo lleno de trampas y enga–os, es f‡cil estar cautivado por el pecado, por el diablo, por el temor de la muerte o el temor de grandes perdidas de personas o simplemente de circunstancias amenazadoras.

 

y a los presos apertura de la c‡rcel

 

Podemos vivir encarcelados por las preocupaciones, por la falta del perd—n, o por la angustia de orar y orar por algo, solamente descubriendo que tenemos que esperara aun mas tiempo para ver la mano del Se–or respondiendo.

 

1-2) El Esp’ritu de Jehov‡ el Se–or est‡ sobre m’, porque me ungi— Jehov‡; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de coraz—n, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la c‡rcel;

 

 

2) a proclamar el a–o de la buena voluntad de Jehov‡, y el d’a de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados;

 

ÀQue es el a–o de la buena voluntad?

 

En la ley de Dios hab’a un a–o especial, un a–o de jubileo.

 

Lev’tico 25:10 El a–o cincuenta ser‡ declarado a–o sagrado,

y ustedes anunciar‡n la libertad para todos los habitantes del pa’s. Ser‡ para ustedes un a–o de jubileo, y cada uno de ustedes volver‡ a su familia y a su patrimonio familiar.

 

Las personas endeudadas, iban a estar libres de sus deudas.

Los que han perdido sus tierras, iban a recuperar su heredad de nuevo.

 

Los que han sido vendidos como esclavos iban a recuperar su libertad.

 

Y francamente ni sabemos si realmente celebraban ese a–o glorioso, pero all’ se quedaba en la ley, y representaba algo aun mas grande en Cristo. 

 

Los fundadores de este pa’s pensaban mucho en este concepto porque tuvimos una campana muy especial, que est‡ en Filadelfia, donde yo nac’, y actualmente vi esa campana cuando era ni–o.

 

Y tiene en su metal, un verso escrito que habla de esto.

 

Lev’tico 25:10 ÒPregonarŽis libertad en la tierraÓ

 

Y por esto, en los estados unidos siempre hemos hablado de la libertad, su sentido originalmente saliendo de este principio B’blico.

 

2) a proclamar el a–o de la buena voluntad de Jehov‡, y el d’a de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados;

 

Para muchos, parece extra–o que hablando de la buena voluntad, al mismo tiempo se mencionan la venganza del Dios nuestro.  Pero hemos visto ya muchas veces que la salvaci—n de un grupo, viene siempre con la condenaci—n de otro grupo.  Esto es simplemente una realidad espiritual.

 

De la boca de Cristo mismo, despuŽs de su resurrecci—n en el libro de Marcos dijoÉ

 

Marcos 16:15-16 Id por todo el mundo y

predicad el evangelio a toda criatura.  El que creyere y fuere bautizado, ser‡ salvo; mas el que no creyere, ser‡ condenado.

 

Juan 3:36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el

que rehœsa creer en el Hijo no ver‡ la vida, sino que la ira de Dios est‡ sobre Žl.

 

Y tambiŽn en Juan hablando del d’a de la resurrecci—nÉ

 

Juan 5:28-29   No os maravillŽis de esto; porque vendr‡

hora cuando todos los que est‡n en los sepulcros oir‡n su voz; y los que hicieron lo bueno, saldr‡n a resurrecci—n de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrecci—n de condenaci—n.

 

As’ que es algo inescapable, la salvaci—n y la venganza vienen juntos.

 

3) a ordenar que a los afligidos de Sion se les dŽ gloria en lugar de ceniza, —leo de gozo en lugar de luto, manto de alegr’a en lugar del esp’ritu angustiado; y ser‡n llamados ‡rboles de justicia, plant’o de Jehov‡, para gloria suya.

 

La ceniza en la Biblia es s’mbolo de la angustia y de luto.

Vimos esto en la vida de Job.

 

Job 2:8-9 Y tomaba Job un tiesto para rascarse con Žl, y

estaba sentado en medio de ceniza.  Entonces le

dijo su mujer: ÀAœn retienes tu integridad?

Maldice a Dios, y muŽrete.

 

La vida de Job es muy relevante, porque creo que todos nosotros, tarde o temprano, compartimos algo de lo que sent’a Job, algo de la tristeza y de la gran perdida.

 

Estas aflicciones vienen, y son necesarias en el plan de Dios, pero el Esp’ritu de Cristo est‡ aqu’, para ti, en esta ma–ana para ayudar te en medio de tu aflicci—n, dando te alegr’a en lugar del esp’ritu angustiado, y a cambiarte la gloria por tu ceniza.

 

 

Y francamente, como ejemplo, estamos viendo esto en la vida de Mar’a Luisa, que ahora tiene un poco esperanza de que tal vez van a poder salvar su pie, pero aun no es seguro.

 

Pero ella tiene esperanza, y un poco de gozo, sintiendo el amor de los hermanos que van visitando la.

 

Yo estuve en su hospital ayer y es un lugar de mucha miseria.

 

Saliendo de all’ un hombre en una silla de ruedas, me pidi— recoger una pluma que una se–ora perd’a, ella misma en una silla de rueda tratando de cumplir una rompa cabeza en una revista.

 

Pero no hab’a nadie para ayudar la recuperar su pluma, en el alfombra.

 

Ella era muy grande de edad, y dando la su pluma me dijo en espa–ol, Ògracias se–orÓ.  Y le preguntaba, Àpero de donde es usted? Era muy guera de complexi—n.

 

Ella me dijo que era de Argentina, de Rosario, y hablamos por unos cinco minutos.  Y cuando me desped’ de ella, se agarraba mi mano y la bes—.  Estaba bien agradecida de que uno tomara unos momentos de hablar con ella.

 

Estaba muriendo de hambre por unos momentos de compa–erismo, de un poco de escape de su soledad en un lugar de tanto miseria y desesperanza.

 

Y este mundo est‡ lleno de personas as’, que est‡n abatidos, encarcelados y muriendo de desesperanza.

 

3) a ordenar que a los afligidos de Sion se les dŽ gloria en lugar de ceniza, —leo de gozo en lugar de luto, manto de alegr’a en lugar del esp’ritu angustiado; y ser‡n llamados ‡rboles de justicia, plant’o de Jehov‡, para gloria suya.

 

Nosotros estamos llamados a vivir como ‡rboles.  ÀPero porque?  Los ‡rboles son fuertes, tienen ra’ces, pueden vivir muchos a–os, y ofrecen sombra del calor, o fruto a los hambrientos.

 

Y somos ‡rboles plantados por Dios, y no levantados por nosotros mismos.  Somos ‡rboles levantados por la palabra de Dios.

 

 

Salmos 1:3     Ser‡ como ‡rbol plantado junto a corrientes

de aguas, Que da su fruto en su tiempo,

Y su hoja no cae; Y todo lo que hace,

prosperar‡.

 

4) Reedificar‡n las ruinas antiguas, y levantar‡n los asolamientos primeros, y restaurar‡n las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones.

 

Originalmente esto hablaba del pueblo regresando de Babilonia para levantar a JerusalŽn otra vez de sus escombros.

 

Pero bajo Cristo, nosotros estamos llamados a reconstruir vidas, familias y hasta culturas enteras.

 

Y las Santas Escrituras nos ense–a c—mo.

 

Hermanos, hist—ricamente, los hospitales, los asilos de ancianos, los orfanatos, eran obras de las iglesias o de la iglesia cat—lica, o de la iglesia evangŽlica.

 

No es accidente que el lugar en que Mar’a Luisa est‡ recibiendo su tratamiento lleva el nombre ÒSanta EdnaÓ.

 

5) Y extranjeros apacentar‡n vuestras ovejas, y los extra–os ser‡n vuestros labradores y vuestros vi–adores.

 

Esto hablaba de la prosperidad de los Jud’os regresando a JerusalŽn para reconstruir.

 

Iban a tener recursos, aunque por el momento eran sumamente pobres, todo esto iba a cambiar.

 

6) Y vosotros serŽis llamados sacerdotes de Jehov‡, ministros de nuestro Dios serŽis llamados; comerŽis las riquezas de las naciones, y con su gloria serŽis sublimes.

 

Aplicando esto a nosotros, como era muy claro la semana pasada, las iglesias van a tener recursos.

 

Pero aqu’ siempre hay tentaciones de abusos y de corrupciones.

 

Una cosa es creyentes dando voluntariamente sus recursos a la obra de Dios, otra es tomando recursos por la presi—n o hasta por la fuerza.

 

Y tenemos un ejemplo de esto en medio de nosotros.

Hay un camino cerca de San Clemente que se llama ÒLos CristianitosÓ

 

Y supuestamente era porque hab’a una tribu de gente ind’gena que estaban bautizados por el r’o peque–o all‡.

 

Y dicen que estos eran las primeras personas ind’genas bautizadas por los Espa–oles ac‡.

 

Pero segœn la queja, y estas cosas siempre son controversiales, pero segœn la queja, la gente de esa tribu y otras estaban casi esclavizadas para construir la misi—n grande de San Juan Capistrano.

 

Y si no pas— exactamente como se quejan, aqu’, seguramente pasaba en otros lugares en que era mas conocido.

 

Pero hay descendientes de las tribus ind’genas de California, y se mantienen viva la queja.

 

El punto es que s’, la iglesia en su pureza va a tener recursos, pero tienen que estar donados en amor, y no sacados por la fuerza.

 

7) En lugar de vuestra doble confusi—n y de vuestra deshonra, os alabar‡n en sus heredades; por lo cual en sus tierras poseer‡n doble honra, y tendr‡n perpetuo gozo.

 

El pueblo era muy bajo en el tiempo de Isa’as, pero todo esto iba a cambiar.

 

Y las iglesias Cristianas han estado bajas en los œltimos a–os, pero parece que esto est‡ empezando a cambiar, siempre y cuando dejamos los abusos y los esc‡ndalos atr‡s.

 

8) Porque yo Jehov‡ soy amante del derecho, aborrecedor del latrocinio para holocausto; por tanto, afirmarŽ en verdad su obra, y harŽ con ellos pacto perpetuo.

 

Esto, otra vez es una amonestaci—n en contra de los abusos.

 

Cristo vino quejando de fariseos que supuestamente adoraban a Dios, mientras robaban a las viudas.

 

Mateo 23:14    !!Ay de vosotros, escribas y fariseos,

hip—critas! porque devor‡is las casas de las viudas, y como pretexto hacŽis largas oraciones; por esto recibirŽis mayor condenaci—n.

Esto es el latrocinio, hurto o fraude, especialmente el que se comete contra bienes pœblicos.

 

Y cuando se hacen esto para avanzar la iglesia, pueden realmente despertar la ira de Dios.

 

8) Porque yo Jehov‡ soy amante del derecho, aborrecedor del latrocinio para holocausto; por tanto, afirmarŽ en verdad su obra, y harŽ con ellos pacto perpetuo.

 

En amor, Dios viene limpiando su obra, y hasta mandando reformadores cuando sea necesario.

 

Porque Dios hizo un pacto con nosotros, y actualmente estaremos celebrando ese pacto en la Santa Cena.

 

Mateo 26:27-28 Y tomando la copa, y habiendo dado gracias,

les dio, diciendo: Bebed de ella todos;  porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisi—n de los pecados.

 

9) Y la descendencia de ellos ser‡ conocida entre las naciones, y sus renuevos en medio de los pueblos; todos los que los vieren, reconocer‡n que son linaje bendito de Jehov‡.

 

Viviendo bien en Dios, veremos un futuro, veremos hijos que continœan la obra.

 

Veremos que ellos dar‡n un impacto que va a afectar muchos, y dir‡n que seguramente son linaje bendito de Jehov‡.

 

10) En gran manera me gozarŽ en Jehov‡, mi alma se alegrar‡ en mi Dios; porque me visti— con vestiduras de salvaci—n, me rode— de manto de justicia, como a novio me atavi—, y como a novia adornada con sus joyas.

 

Esto est‡ hablando de Cristo, pausa, pero tambiŽn habla de nosotros, que somos su cuerpo, en el mundo en esta generaci—n presente.

 

Cuando la iglesia funcione bien, extendiendo el amor y la misericordia, es bella, como una novia adornada con sus joyas.

 

Y a esto, estamos llamados.

Estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la c‡rcel, y vinisteis a m’.

11) Porque como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar su semilla, as’ Jehov‡ el Se–or har‡ brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones.

 

Este verso ultimo nos ayuda a ver la obra de Dios en la naturaleza.  Es como una par‡bola.

 

Como hay siempre sazones en la naturaleza, del invierno fr’o, de la primavera de renuevos, pausa, el mismo puede pasar con la iglesia de Cristo y su influencia en el mundo.

 

Desafortunadamente hemos escuchado ya por dŽcadas, ÒYa estamos en los œltimos tiempos, todo va de mal a peor, ya no se puede esperar nada mas de un aumento de la maldadÓ.

 

Y con esto se han justificado la indiferencia.

 

Pero esto no sabemos, es pura especulaci—n.  Es posible que Dios tiene mas primaveras para su iglesia, que van a brillar su luz otra vez en este mundo corrompido y corrupto.

 

========================= Conclusi—n ====================

 

Si conoces tu nuevo testamento, ya sabes que Cristo empez— su ministerio citando este pasaje.

 

Lucas 4:16-30  Vino a Nazaret, donde se hab’a criado; y en

el d’a de reposo entr— en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levant— a leer.

 

Y se le dio el libro del profeta Isa’as; y habiendo abierto el libro, hall— el lugar donde estaba escrito:

 

El Esp’ritu del Se–or est‡ sobre m’,

Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;

 

Me ha enviado a sanar a los quebrantados de coraz—n; A pregonar libertad a los cautivos,

 

Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el a–o agradable del Se–or.

 

 

 

Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sent—; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en Žl.

 

Y comenz— a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

 

Y todos daban buen testimonio de Žl, y estaban maravillados de las palabras de gracia que sal’an de su boca, y dec’an: ÀNo es Žste el hijo de JosŽ?

 

Lo interesante aqu’, es que Cristo no le’a la parte sobre la venganza.  Cristo no vino para condenar al mundo sino para salvar lo.

 

La llegada de Cristo realmente representaba el a–o agradable del Se–or. 

 

Pero en poco tiempo la oposici—n iba a levantar se.

 

ƒl les dijo: Sin duda me dirŽis este refr‡n: MŽdico, cœrate a ti mismo; de tantas cosas que hemos o’do que se han hecho en Capernaum, haz tambiŽn aqu’ en tu tierra.

 

Y a–adi—: De cierto os digo, que ningœn profeta es acepto en su propia tierra.

 

Y en verdad os digo que muchas viudas hab’a en Israel en los d’as de El’as, cuando el cielo fue cerrado por tres a–os y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra; pero a ninguna de ellas fue enviado El’as, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sid—n.

 

Aqu’ Cristo habla de c—mo Dios estaba salvando a los no jud’os, porque los jud’os ya estaban hundidos en su corrupci—n.

 

Y muchos leprosos hab’a en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naam‡n el sirio.

 

 

 

 

 

Al o’r estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira;  y levant‡ndose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para

despe–arle.

 

Mas Žl pas— por en medio de ellos, y se fue.

 

Para muchos, la pura palabra de Dios, es simplemente insoportable.  Los jud’os eran incapaces de abandonar su sentido de la superioridad sobre los dem‡s.

 

Y por esto, se rechazaban su gran redentor y œnico salvador.

 

No lo hagas tu tambiŽn, hermano, hermana, joven.

 

Si tu tienes que reconciliar te con tu Dios en esta ma–ana, antes de venir a la Santa Cena, antes de renovar tu pacto, tus votos con el Sant’simo, puedes pasar en unos momentos, y oraremos contigo.

 

Vamos a orar!