11 de noviembre de 17

 

ŇDichoso Los OjosÓ

Mateo 13:16

 

Cuando Cristo Jesśs vino a este mundo, andaba presentando su mensaje en par‡bolas.  Y a veces la gente crean que el prop—sito de las par‡bolas era presentar conceptos dif’ciles en las expresiones f‡ciles para todos.

 

Pero en realidad, eso no es todo, si miramos a la Biblia es f‡cil ver como las par‡bolas eran una bendici—n a algunos y un juicio a otros.

 

Mateo 13:1-9   Aquel d’a sali— Jesśs de la casa y se sent—

junto al mar.  Y se le junt— mucha gente; y entrando Žl en la barca, se sent—, y toda la gente estaba en la playa.

 

Y les habl— muchas cosas por par‡bolas,

diciendo: He aqu’, el sembrador sali— a

sembrar.

 

4 Y mientras sembraba, parte de la semilla cay— junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.

 

5 Parte cay— en pedregales, donde no hab’a mucha tierra; y brot— pronto, porque no ten’a profundidad de tierra;  pero salido el sol, se quem—; y porque no ten’a ra’z, se sec—.

 

7 Y parte cay— entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron.

 

8 Pero parte cay— en buena tierra, y dio fruto, cu‡l a ciento, cu‡l a sesenta, y cu‡l a treinta por uno.

 

9 El que tiene o’dos para o’r, oiga.

 

Es f‡cil entender que sembrando, algunas de las semillas iban a estar perdidas, y algunas iban a crecer un poquito y despuŽs no sobrevivir por diferentes razones, y que solamente algunas iban a terminar muy productivas.

 

 

Casi todos pudieron entender esa parte, era un ejemplo de la agricultura que todos vieron cada a–o en aquellos tiempos.  Pero no todos pudieron captar lo que significaba espiritualmente.

Cuando dice..

9 El que tiene o’dos para o’r, oiga.

 

Est‡ reconociendo que no todos tienen o’dos para o’r.  Para muchos, sus corazones son como la tierra dura, o llena de rocas o mezclada con la hierba mala, donde jam‡s van a producir nada provechoso para el reino de Dios.

 

Mateo 13:10-12 Entonces, acerc‡ndose los disc’pulos, le

dijeron: ŔPor quŽ les hablas por par‡bolas?

El respondiendo, les dijo: Porque a

vosotros os es dado saber los misterios del

reino de los cielos; mas a ellos no les es

dado.

 

Porque a cualquiera que tiene, se le

dar‡, y tendr‡ m‡s; pero al que no tiene,

aun lo que tiene le ser‡ quitado.

 

Aqu’ se ve muy claramente que las par‡bolas eran una herramienta de juicio.  Porque el mensaje est‡ dado a algunos, pero no a otros.  Es como la semilla entrando en algunas tierras buenas, y algunas tierras malas.

 

La buena tierra va a captar la semilla, y mas tarde ser‡ productiva, pero lo que siempre pasa, es que se van a perder cantidades de la buena semilla, en tierra que simplemente no va a producir.

 

Mateo 13:13-15 Por eso les hablo por par‡bolas: porque

viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.

 

14 De manera que se cumple en ellos la profec’a de Isa’as, que dijo:

 

    De o’do oirŽis, y no entenderŽis;

    Y viendo verŽis, y no percibirŽis.

 

Porque el coraz—n de este pueblo se ha

engrosado, Y con los o’dos oyen pesadamente,

Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los o’dos, Y con el coraz—n entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane.

Hay gente que van a escuchar, pero jam‡s van a entender, van a ver, pero jam‡s van a percibir, porque est‡n bajo un juicio de Dios.

 

La buena semilla puede venir a su tierra, pero all’ no va a producir nada.

 

La par‡bola es bonita, porque explica mucho sobre el reino de Dios.  TambiŽn dice en el libro de Marcos que esto es la llave de todas las par‡bolas.  Si uno no entiende este par‡bola, es muy dudable que entender‡ las dem‡s.

 

Mateo 13:16-17 Pero bienaventurados vuestros ojos,

Porque ven; y vuestros o’dos, porque oyen.

 

Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y o’r lo que o’s, y no lo oyeron.

 

Siempre vale la pena sembrar, porque siempre hay personas, en el plan de Dios, que van a responder.  Siempre hay buena tierra que va a recibir la semilla.

 

Por esto el sembrador, no se desanime, perdiendo algo de la buena semilla, porque al fin de cuentas se va a terminar cosechando.

 

Mateo 13:18-19 O’d, pues, vosotros la par‡bola del

sembrador: Cuando alguno oye la palabra del

reino y no la entiende, viene el malo, y

arrebata lo que fue sembrado en su coraz—n.

Este es el que fue sembrado junto al camino.

 

Esta parte es la pura pŽrdida.  La semilla ni se puede empezar, sino que ser‡ aplastada en el camino, como dice en Lucas, o ser‡ comida por las aves.

 

Pero por esto no vamos a desanimar nos, porque es una perdida normal y calculada.

 

Mateo 13:20-21 Y el que fue sembrado en pedregales, Žste es

el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene ra’z en s’, sino que es de corta duraci—n, pues al venir la aflicci—n o la persecuci—n por causa de la palabra, luego tropieza.

 

 

Esta parte es un poco triste, pero es necesario entender lo.  Siempre habr‡ personas que parecen como que est‡n

dispuestas a seguir a Cristo Jesśs.

 

Dan la impresi—n de que empiezan bien, pero realmente, la semilla en ellos no puede formar las ra’ces, y por esto solamente parecen Cristianos por un ratito, y despuŽs regresan al amor del mundo.

 

La semilla era buena, y tampoco hab’a problemas con el sembrador, es solamente que la tierra no estaba buena, sino llena de rocas, bloqueando la formaci—n de las ra’ces.

 

Los que no prestan atenci—n a la par‡bola pueden vivir frustrados pensando que algśn amigo o familiar realmente estaba convertido a la fe, cuando en realidad su conversi—n era falsa.  Puede ser bastante triste pero es normal en el reino de Dios.

 

Mateo 13:22    El que fue sembrado entre espinos, Žste es

el que oye la palabra, pero el af‡n de este siglo y el enga–o de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

 

Este grupo puede presentar aun mas frustraci—n y tristeza, para los que no entiendan el reino de Cristo.  Habr‡ personas que realmente parecen hermanos de la fe.

 

Tal vez est‡n bautizados, tal vez han ido a la iglesia por un tiempo.  Aun, posiblemente, estaban participando en algśn ministerio, como Judas Iscariote, uno de los disc’pulos de Cristo.

 

Pero tarde o temprano, las riquezas, u otras cosas del mundo van a robar sus intereses y sus deseos como la cosa mas importante de su vida.

 

Sus padres o sus amigos pueden terminar bien tristes viendo lo regresar al mundo, pero en realidad, no es una sorpresa. 

 

Desde el principio, la tierra era mala.   Era tierra llena de espinos, de la hierba mala, que en tiempo tomaba control, no dejando tiempo ni interŽs para las cosas del Se–or.

 

Mateo 13:23    Mas el que fue sembrado en buena tierra,

Žste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

Es por este grupo, que el sembrador siempre sigue con su trabajo.  Aunque hay una cantidad de buena semilla que termina perdida, aunque hay semilla que puede empezar bien pero despuŽs no continuarÉ.

 

Siempre hay semilla que finalmente se llega a la buena tierra, la tierra fruct’fera.  Y por esto, el trabajo del sembrador siempre vale la pena.

 

Aun cuando hay persecuci—n para el sembrador.

 

Aun cuando hay semilla perdida por las aves, o entre los espinos que roban lo nutritivo.  De todos modos, sabemos que veremos una cosecha, porque una cantidad de la semilla va a caer en la buena tierra, y ser‡ bien productiva.

 

ŔComo est‡ contigo amigo, se–ora?  ŔQue forma de tierra eres tu?  ŔEst‡s como la tierra dura, sobre que la semilla simplemente se va a rebotar?

 

ŔO eres tu la tierra llena de rocas, donde la semilla puede empezar por un rato, dando lo que parece un buen empiezo, pero finalmente es de corta duraci—n?

 

ŔO eres tu, acaso,  como la tierra entre espinos, donde eventualmente los intereses de este mundo, tarde o temprano, llegan a ser mas importantes, que los intereses del reino de Dios?

 

Solamente tu sabes, c—mo es en tu vida.  Solamente tu sabes si tienes o’dos pero no puedes o’r, si tienes ojos pero no puedes ver.  Solamente tu sabes si podemos decir a ti, en toda honestidad, dichoso los ojos que ven.

 

Pero nosotros, los sembradores, tenemos que continuar sembrando, porque sabemos que la cosecha est‡ prometida, aun cuando haya perdidas de la buena semilla.

 

Aun cuando haya personas que empiezan con promesa, pero despuŽs se caigan finalmente, como Judas Iscariote.

 

Todo esto es triste, pero sabemos, por la explicaci—n de esta par‡bola, que es normal, as’ es el reino de Dios.

Pero la pregunta es, Ŕcomo est‡ contigo?  ŔQuŽ forma de tierra eres tu, y quŽ va pasar contigo al fin de cuentas?

 

Si tienes alguna pregunta, o si necesitas recibir una oraci—n, estamos a tus ordenes, porque esto es nuestro trabajo, somos los sembradores.  Amen