1 de octubre de 2016

La Plaga Del Alma

1 Pedro 2:24

 

Vivimos en un mundo tan lleno de sufrimientos, de guerras, de iniquidad y de corrupci—n, que a veces parece que nada tiene sentido.

 

Pero sabiendo la fuente de toda esa locura, no solamente est‡ entendible, lo que est‡ pasando en este mundo, sino que actualmente hay un remedio.

 

Cristo Jesśs, Dios en carne, fue muy explicito hablando de la fuente de la corrupci—n.

 

Marcos 7:20-23 Pero dec’a, que lo que del hombre sale, eso

contamina al hombre.  Porque de dentro, del coraz—n de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,

 

los hurtos, las avaricias, las maldades, el enga–o, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.

Todas estas maldades de dentro salen, y

contaminan al hombre.

 

La gran contaminaci—n viene de dentro del coraz—n del hombre ca’do.  Tan malo est‡ la situaci—n que el hombre ya tiene mucho en comśn con los demonios.

 

Jerem’as 17:9  Enga–oso es el coraz—n m‡s que todas las

cosas, y perverso; ŔquiŽn lo conocer‡?

 

El hombre separado de Dios producir‡ una porquer’a de maldades sin pensar, porque est‡ espiritualmente muerto.

 

Y si la luz de Dios viene a su camino, normalmente no va a responder porque en vez de amar la luz, su amor est‡ por la perversidad y la oscuridad.

 

Juan 3:19 Y esta es la condenaci—n: que la luz vino al

mundo, y los hombres amaron m‡s las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.

 

Solamente una transformaci—n, por la sangre de Cristo puede redimir al hombre de esa horrible situaci—n.

San Pedro, ense–ando sobre el sacrificio, sobre la muerte y la resurrecci—n de Cristo dijo..

1 Pedro 2:24   Quien llev— Žl mismo nuestros pecados en su

cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

 

La maldad del coraz—n tiene su remedio, pero es dr‡stico, uno tiene que rendir se a Cristo, confiando en el poder de su muerte, su sangre y su resurrecci—n de los muertos. 

 

Pero mientras el hombre sigue en su rebeli—n, va a continuar su producci—n de corrupci—n y de miseria.

 

Conociendo el coraz—n del hombre, ni es sorprendente que haya tantas guerras, tantos pleitos y tanto divorcios.

 

Santiago 4:1-3 ŔDe d—nde vienen las guerras y los pleitos

entre vosotros? ŔNo es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?

 

Codici‡is, y no tenŽis; mat‡is y ardŽis de envidia, y no podŽis alcanzar; combat’s y luch‡is, pero no tenŽis lo que dese‡is, porque no ped’s.  Ped’s, y no recib’s, porque ped’s mal, para gastar en vuestros deleites.

 

ÁAmigo, mientras tu coraz—n es una porquer’a de pecado y de iniquidad, no hay esperanza para ti!  Puedes tratar de cubrir tu maldad con unos enga–os, fingiendo que eres una persona honorable, pero jam‡s puedes enga–ar a tu Dios.

 

G‡latas 6:7-8  No os enga–Žis; Dios no puede ser burlado:

pues todo lo que el hombre sembrare, eso tambiŽn segar‡.

 

Porque el que siembra para su carne, de la carne segar‡ corrupci—n; mas el que siembra para el Esp’ritu, del Esp’ritu segar‡ vida

eterna.

 

Si tu coraz—n es una jaula de cada forma de p‡jaro sucio, ser‡ imposible esconder esto a los dem‡s, tarde o temprano ser‡s conocido por su fruto.

 

 

 

 

 

 

Mateo 7:16-20  Por sus frutos los conocerŽis. ŔAcaso se

recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?

 

As’, todo buen ‡rbol da buenos frutos, pero el ‡rbol malo da frutos malos.  No puede el buen ‡rbol dar malos frutos, ni el ‡rbol malo dar frutos buenos.  Todo ‡rbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. As’ que, por sus frutos los conocerŽis.

 

Amigo, es el gran enga–o del diablo, pensar que se puede alcanzar la felicidad por medio del pecado, por medio de la maldad y la inmoralidad.

 

La śnica manera de vivir bien es entender que el pecado es la plaga del alma y buscar maneras de escapar su control.

 

Lo urgente es buscar un escape de la tiran’a del diablo.

 

Y esto es lo que podemos encontrar en la muerte, la sangre y en la resurrecci—n de Cristo Jesśs.

 

1 Pedro 2:24   Quien llev— Žl mismo nuestros pecados en su

cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

 

Necesitamos la destrucci—n no solamente de la culpabilidad del pecado, sino del poder, de la corrupci—n del pecado, que trata de dominar a nuestras vidas.

 

Una vez en Cristo, el pecado no tendr‡ mas domino sobre ti.

 

2 Corintios 5:17     De modo que si alguno est‡ en Cristo,

nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aqu’ todas son hechas nuevas.

 

La sicolog’a no puede darte esto!

 

Ninguna forma de sabidur’a humana puede dar te esto.

 

Los hechiceros no pueden hacer esto.

 

Lo que te falta es un toque fuerte de Dios, por medio de la muerte, la sangre y la resurrecci—n de su hijo, Cristo Jesśs.

1 Pedro 2:24   Quien llev— Žl mismo nuestros pecados en su

cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

 

Mientras sigas en el pecado, la rebeli—n, la resistencia en contra de toda forma del arrepentimiento, amigo, con todas las profesiones de fe que puedes hacer, solamente estas enga–ando a ti mismo.

 

Viviendo el los pecados groseros, est‡s separado de Dios, y eliminado de la bendita herencia.

 

1 Corintios 6:9-10   ŔNo sabŽis que los injustos no

heredar‡n el reino de Dios? No errŽis; ni los fornicarios, ni los id—latras, ni los adślteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredar‡n el reino de Dios.

 

Amigo si tu has pagado por el aborto de una amante, eres un asesino, y no puedes escapar de la culpabilidad de este crimen, sino por la sangre, la muerte y la resurrecci—n de Cristo.

 

Amigo si has tomado la esposa de otro, o si has quebrantado tus votos matrimoniales, defraudando a tu esposa, en los brazos de otra mujer, eres un adultero, y est‡s cubierto de culpabilidad, hasta que llegas a la soluci—n, en la sangre poderoso y valioso de Cristo Jesśs.

 

Amigo, si est‡s atrapado en el vicio de la pornograf’a, ya est‡s cayendo bajo la tiran’a de Satan‡s, y tu alma est‡ en gran peligro.

 

Cristo est‡ aqu’ y ahora para ayudar te, pero tienes que estar dispuesto a romper de una vez con tu amor por el pecado, confiando en el poder de la resurrecci—n de Cristo.

 

1 Pedro 2:24   Quien llev— Žl mismo nuestros pecados en su

cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

 

 

Mi amigo querido, Cristo dijo bien claramente que cada persona va a estar presente en un d’a del juicio, en que dar‡ cuenta hasta por cada palabra mala que ha expresado.

 

Mateo 12:36-37 Mas yo os digo que de toda palabra ociosa

que hablen los hombres, de ella dar‡n cuenta en el d’a del juicio.  Porque por tus palabras ser‡s justificado, y por tus palabras ser‡s condenado.

 

Oh mi querido amigo, se–ora, joven, no sigues jugando con el pecado, con la inmoralidad, con los vicios o los hechiceros.

 

Llegando al fin del camino, ver‡s que todo esto ha sido la plaga de tu alma, haciendo te descalificado por una eternidad con Dios, y solamente apto para pasar tiempo, mucho tiempo en las presciencia de los demonios.

 

Apocalipsis 20:10    Y el diablo que los enga–aba fue

lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y ser‡n atormentados d’a y noche por los siglos de los siglos.

 

ŔEres tu un mentiroso? La Biblia afirma que terminar‡s en el mismo lugar.

 

Apocalipsis 21:8     Pero los cobardes e incrŽdulos, los

abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los id—latras y todos los mentirosos tendr‡n su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

 

Pero mi querido amigo, tu no tienes que terminar as’, Cristo est‡ llamando te ahora, a experimentar el poder de su herida.  CristoÉ

 

1 Pedro 2:24   Quien llev— Žl mismo nuestros pecados en su

cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

 

Amigo, ahora es tu momento de romper con el vicio, con la inmoralidad, con la idolatr’a o con la hechicer’a.  Y por esto, hay personas aqu’, ahora, deseando orar contigo.  No sigues en el pecado, la plaga de tu alma.

ÁAmen!